Publicado: 3 de Marzo de 2020

"Pasarse el día sentado ante la pantalla del ordenador durante toda tu vida laboral y llegar a casa para apoltronarte en el sofá, te acabará pasando una factura muy alta si no pones remedio desde ya.
¿Sigues pensando que exageramos? Vayamos por partes. "Lo primero que se resiente al limitar nuestra actividad física es el VO2 máx, que es la máxima cantidad de oxígeno que somos capaces de tomar y utilizar en un minuto. Al principio, se compensa con el incremento de la frecuencia cardíaca". Es decir, obligamos al corazón a trabajar a fondo para mantener el mismo volumen sanguíneo que llega al músculo. Resultado: aumenta la frecuencia cardiaca en reposo en torno a un 10-15% y, con ella, tenemos un 64% más de probabilidades de padecer algún tipo de cardiopatía. Muscularmente, el daño que supone pasarse el día con el trasero pegado a la silla es devastador. Contracturas y acortamientos producidos por las malas posturas continuas se manifiestan en forma de dolor. Se trata de la principal razón de la fragilidad y la pérdida de independencia asociada con el envejecimiento. La pérdida de músculo comienza a los 30, pero gana impulso a los 50 años y se acelera aún más a los 70", explica César Morcillo, jefe de Medicina Interna del Hospital Sanitas CIMA (Madrid).

El aumento de peso unido a la falta de ejercicio también machaca nuestro esqueleto antes de tiempo. La osteoporosis y la artrosis acechan a una masa ósea cada vez más debilitada que, según se estima, puede mermar en torno al 1% anual si nos tiramos más de seis horas sentados cada día. La lista de lesiones originadas de norte a sur de nuestra anatomía a consecuencia de las malas posturas ante el ordenador es tan larga como deprimente."