Publicado: 6 de Julio de 2016

El pasado 7 de Junio se produjo la primera víctima mortal a causa de un golpe de calor. Un obrero de 55 años se encontraba trabajando cuando comenzó a sentirse mal y se desmayó.

Las altas temperaturas suponen un riesgo laboral significativo para muchos trabajadores, en especial, para aquellos que tienen que trabajar en exteriores. 

Las empresas deben contemplen este riesgo dentro de sus sistemas de gestión de prevención de riesgos laborales, y deben llevar a cabo las actuaciones preventivas necesarias para prevenirlo. Además, es de vital importancia que los trabajadores sepan reconocer los primeros síntomas que el calor provoca en nuestro cuerpo para evitar males mayores. Los síntomas más habituales son:

  • Dolor de cabeza
  • Cansancio
  • Mareo
  • Náuseas y vómitos
  • Inestabilidad 
  • Enrojecimiento
  • Calambres
  • Sequedad de la piel 

La formación e información a los trabajadores puede ser un buen método preventivo para que estos conozcan las acciones preventivas que pueden llevar a cabo y las actuaciones en caso de que esto ocurra.

Los golpes de calor pueden evitarse a través de medidas preventivas como:

  • Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado.
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
  • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
  • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.
  • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
  • Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo)
  • Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar.

Fuente: Prevensystem